viernes, 21 de abril de 2017

*La gran mentira*

Alirio Contreras

El término "post-verdad" fue escogido como la palabra del año 2016. Como fenómeno se sustenta más allá de la veracidad de las noticias, en la sensación que estas provocan. Una idea propia sustraída de las estrategias del marketing que apela a técnicas de persuasión psicológica, muchas de ellas tomadas de las teorías de Sigmund Freud por su sobrino, Edward Bernays, considerado el padre de la publicidad. Pero el principio por el cual se constituye la publicidad tiene mucho que ver con el concepto de la post verdad, en vista que apela a la "sensación" que provoca el mensaje.
La referencia a las emociones que el concepto de la "post-verdad" pone sobre el tapete, encuentra un claro ejemplo en el manejo de las redes sociales. En ellas, la veracidad de los hechos se sustituye por las emociones que una noticia provoca en los seguidores de esas redes. Mueve entonces la emocionalidad, se multiplica y replica aquello que nos identifica desde nuestra posición.
En este sentido, basta con crear una noticia falsa, que impacte en la emotividad de los receptores, para que eso sea suficiente para formar opinión pública sobre el tema. En nuestro país sucede mucho, especialmente en los escenarios actuales de confrontación política, en los que cualquier hecho se distorsiona o se crean "hechos" que se enmarcan en un contexto irreal, pero que logra movilizar las emociones de los receptores en un sentido. Es, como decíamos, parte del principio de la publicidad. A uno le colocan frente a la televisión o en un afiche una imagen de una hamburguesa junto a un refresco chispeante, sabemos que cuando vayamos a comprar al restaurante no vamos a encontrar nada parecido a lo que vimos en la publicidad, pero el mecanismo de engaño a nuestros deseos está activo, y la sensación y emoción que nos provoca nos hará dar por sentado que en ese restaurante vamos a satisfacer el deseo que nos estimuló la imagen.
Esto nos lleva a afirmar que vivimos en una era de falsas noticias, que arrastra las emociones de la gente en función de temas específicos, que crean matrices de opinión y en consecuencia moviliza masas en busca de un objetivo determinado, de acuerdo a los intereses de quienes promueven este tipo de "hechos".