Por Ramón González:
Subestimaron a Nicolás Maduro, incluso desde el chavismo algunos. Es sorprendente la cantidad y dimensión de los obstáculos que este hombre con su liderazgo modesto ha logrado superar: la muerte de Chávez, las guarimbas, el sabotaje económico, las amenazas de EE. UU., la peor crisis de precios petroleros en 50 años, la peor sequía de la historia, la crisis del liderazgo regional en América Latina, Dólar Today y el sabotaje de la MUD, y un interminable etcétera. Y aún en ese escenario, logró sentar de culo a dialogar a la derecha neonazi trasnacional venezolana y en lo externo logró lo que parecía imposible: reconstruir la torpedeada OPEP y crear un consenso sumando además a Rusia y a otros importantes productores fuera de ella. Es más arrecho que Chuck Norris. Mientras varios doctorados en Harvard se quedaron con sus pronósticos fríos, el humilde chofer caraqueño sigue conduciendo por la vía del chavismo a Venezuela. No es poca cosa. Mis respetos a la lealtad, honestidad, entereza e inteligencia victoriosas de Nicolás Maduro.