Si derogan la resolución y sólo se permite el valor que diga el Banco de la República de Colombia, no podrían depreciar legalmente nuestra moneda en la frontera y nosotros pudiéramos exigirle al Gobierno Colombiano las correcciones, si fuese el caso; luego, si nosotros le quitamos la autorización que le dimos al Banco de la República de Colombia para que cotice el Bolívar, no podrían depreciar legalmente nuestra moneda en la frontera y nosotros pudiéramos exigirle al Gobierno Colombiano las correcciones, si fuese el caso. La diferencia estriba en que una solución depende de la voluntad del Gobierno colombiano y la otra depende exclusivamente de nosotros. Juan Carlos Valdez